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Evolução do consumo mundial de azeite: tendências e desafios 23 propiedades hidratantes y antioxidantes, amplía las oportunidades de negocio y consolida su imagen como producto versátil y de alto valor funcional. Esta diversificación contribuye, además, a reducir la dependencia exclusiva del consumo alimentario. Finalmente, la creciente sensibilidad hacia la trazabilidad, la sostenibilidad y el cambio climático influye cada vez más en las decisiones de compra, particularmente en los jóvenes. Los consumidores demandan información transparente sobre el origen del producto, los métodos de cultivo y extracción, y el impacto ambiental de la producción. De nuevo encontramos los aceites de oliva en una situación privilegiada. El olivar es un auténtico bosque mediterráneo domesticado que contribuye a conservar el suelo, albergar biodiversidad y captura Co2 de la atmósfera propiciando un balance de carbono positivo de más de 10 kg de Co2 por litro de aceite de oliva producido. Esta tendencia, ha incentivado prácticas más responsables y sostenibles a lo largo de toda la cadena de valor, reforzando la reputación del sector y consolidando ventajas competitivas basadas en la sostenibilidad. En conjunto, estos factores explican por qué el AOVE ha dejado de competir únicamente en términos de volumen para hacerlo cada vez más en términos de valor. Su posicionamiento estratégico dentro del comercio agroalimentario global se sustenta hoy en la calidad diferenciada, la innovación, la sostenibilidad y la creciente disposición del consumidor a reconocer y pagar por estos atributos. Globalización de la demanda y expansión hacia nuevos mercados de consumo La tercera gran dinámica que configura el escenario actual del sector es la expansión progresiva hacia mercados no tradicionales, especialmente en Asia y América. Si bien el consumo per cápita continúa siendo elevado en los países mediterráneos, el elevado precio del producto, junto con los cambios en los estilos de vida, como el incremento de las comidas fuera del hogar y la expansión de la demanda de comida rápida, está modificando los patrones tradicionales de consumo en estos mercados. En este contexto, el dinamismo reciente de la demanda procede principalmente de economías no tradicionales. En conjunto, siete grandes mercados (Estados Unidos, Unión Europea, Brasil, Japón, Canadá, China y Australia) concentran cerca del 70 % de las importaciones mundiales, superando las 880.000 toneladas en la campaña 2024/25, lo que pone de manifiesto tanto el peso creciente de los destinos extra mediterráneos como la influencia de las transformaciones en el consumo global en la configuración del comercio internacional. Estados Unidos se mantiene como el primer importador mundial, absorbiendo aproximadamente el 37 % del total global, lo que lo consolida como mercado estratégico para los principales países exportadores. Sin embargo, pese a su relevancia en volumen, el consumo per cápita sigue siendo moderado: en torno a 1,1 kg por habitante. En Japón y Brasil apenas alcanza los 0,4 kg por persona, mientras que en Canadá se sitúa alrededor de 1,2 kg. El caso de China resulta especialmente ilustrativo: con más de 1.400 millones de habitantes, su consumo estimado ronda las 53.000 toneladas, una cifra todavía reducida en términos relativos. Estos indicadores muestran que, por el momento, sólo las clases más pudientes pueden acceder al aceite de oliva pero también evidencian un amplio margen de crecimiento potencial si se consolidan los hábitos alimentarios vinculados a la dieta mediterránea y se refuerza la educación del consumidor. No obstante, esta expansión internacional no ha estado exenta de dificultades. En los últimos años, el sector ha Figura 2 – Distribución global de importaciones de aceite de oliva Fuente: COI 2026 Figura 3 – Consumo de aceite de oliva en Kg por habitante y año Fonte: COI 2026

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