Situación actual y futuro del olivar en España 49 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024 El riego ha sido también un factor determinante en la evolución del cultivo en España, contribuyendo al incremento de producción en gran parte del olivar tradicional, puesto en riego a final del siglo pasado mediante creación de un importante número de Comunidades de Regantes de gran superficie y elevado número de pequeños propietarios, con dotaciones anuales de riego de 1.550 m3/ha e incluso menos. Durante el periodo 2004-2024, la superficie en secano se ha mantenido prácticamente constante, pues no se han dado nuevas concesiones de riego para olivar de secano ya implantado, mientras que las nuevas plantaciones en terrenos con derecho adquirido para el riego han dado lugar a un incremento de la superficie de olivar regado, pasando de 500.000 hasta 900.000 hectáreas en dicho periodo (Figura 2). Figura 2 – Evolución de la superficie de olivar en España Figura 3 – Cambios en la temperatura media en España La evolución futura dependerá sin duda de la disponibilidad de agua para riego, condicionada por las reservas de agua y evolución de precipitaciones en un contexto de cambio climático, y de la rentabilidad del cultivo utilizando modelos de mayor densidad en secano. Precisamente, los potenciales efectos asociados al cambio climático serán otros factores que condicionarán sin duda las nuevas plantaciones de olivar. Las proyecciones climáticas más recientes, basadas en modelos regionalizados como EURO-CORDEX y en los escenarios del IPCC, coinciden en que España experimentará un aumento térmico claro y sostenido a lo largo del siglo XXI. Para el periodo 2030–2050 se espera un incremento aproximado de entre +1,5 y +2,5 °C respecto a niveles preindustriales, mientras que hacia finales de siglo (2080–2100) el calentamiento podría situarse entre +2 y +3 °C en escenarios intermedios (SSP2-4.5) y superar los +5 °C en escenarios de altas emisiones (SSP5-8.5). Este aumento será superior a la media global y se traducirá en una mayor frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor. Este aumento de temperatura será sin duda un factor crítico en la distribución temporal y geográfica del olivar futuro, continuando con la evolución que se viene observando ya en los últimos años (Figura 3). Fuente: https://showyourstripes.info/ En este sentido cabe señalar dos factores principales relacionados con la temperatura que pueden afectar negativamente al cultivo: la menor acumulación de frío por el aumento de las temperaturas invernales y el estrés térmico provocado por episodios de calor extremo durante fases críticas como la floración y el endurecimiento del hueso. Experimentos en zonas de clima subtropical como las Islas Canarias, con inviernos especialmente cálidos, muestran floraciones asíncronas y escalonadas que perjudican la producción y pueden afectar a la calidad del aceite de oliva (Figura 4). Fenómenos similares ya se observan en algunas zonas de la península, lo que confirma que los efectos del cambio climático ya son visibles. Figura 4 – Floración escalonada típica de zonas donde no se completan los requerimientos de frío para una floración normal en olivar En cuanto a la precipitación, los modelos muestran una tendencia más incierta que con la temperatura, pero consistente hacia una reducción global y una mayor irregularidad, especialmente en el sur y el área mediterránea. Las estimaciones apuntan a descensos medios del orden del 10–20 % hacia mediados de siglo, que podrían intensificarse hasta superar el 20–30 % en algunas regiones al final del siglo. Además, se prevé una disminución del número de días de lluvia junto con un aumento de episodios de precipitación intensa, lo que implica un régimen más extremo: sequías Area 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
RkJQdWJsaXNoZXIy MTgxOTE4Nw==