Cultivar_35_Olival_Azeite

48 CADERNOS DE ANÁLISE E PROSPETIVA CULTIVAR N.º 35 Olival e azeite Situación actual y futuro del olivar en España LORENZO LEÓN, IGNACIO J. LORITE, JAVIER HIDALGO, SAMIR SAYADI. Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) El cultivo del olivo en España tiene una historia que abarca más de 2.500 años, lo que lo convierte en uno de los cultivos emblemáticos del país. Introducido por los fenicios y posteriormente expandido por los romanos, el olivo se convirtió rápidamente en un elemento básico de la agricultura mediterránea, tanto para el consumo local como para el comercio con toda Europa. En mayor o menor medida, el cultivo del olivo siempre ha sido un indicador de la situación económica, del nivel de modernización o de los periodos de crisis a lo largo de todas las etapas de la historia de España. A mediados del siglo XX, la llegada de otros aceites vegetales al mercado, el aumento de los salarios y el apoyo al cultivo de semillas oleaginosas redujeron gradualmente la rentabilidad de los olivares, lo que provocó por primera vez en muchos años una disminución de la superficie cultivada de olivo. Este periodo de crisis desembocó en un periodo de reconversión que permitió poco a poco la modernización del cultivo y recuperar e incrementar la superficie cultivada. Entre esas modernizaciones cabe destacar el sistema de plantación con árboles de un solo tronco y mayor densidad de plantación (olivar intensivo), mucho más mecanizable y productivo y la introducción del regadío con estrategias de riego deficitario, que supuso un cambio estratégico de gran relevancia, mejorando la rentabilidad del cultivo en muchas zonas de olivar tradicional. A pesar de los periodos de rentabilidad fluctuante, el cultivo del olivo en España continúa en una tendencia ascendente colocando a España como líder mundial indiscutible en la producción de aceite de oliva. El olivar del futuro se asienta por tanto en una base sólida, basado en evidencias procedentes de trabajos de investigación y transferencia tecnológica. Un trabajo que debe continuar en los próximos años para garantizar la sostenibilidad del sector. Sistemas de cultivo Como se ha comentado, la intensificación del cultivo desde los años setenta con el desarrollo de plantaciones con un solo tronco y la introducción del riego, junto con la modernización de la industria de molturación del aceite de oliva, comenzaron a configurar una nueva forma de cultivo del olivo y de industria de transformación. Más adelante, en los años noventa, el desarrollo del olivar en seto, caracterizado por un aumento de la densidad de plantación, supuso un nuevo cambio más radical para el olivar (Figura 1). Este modelo cuya piedra angular es la recolección con cosechadora mecánica, presenta unos costes de inversión superiores al resto de modelos, aunque su mayor productividad en los primeros años, motivado por tener número mayor de plantas por unidad de superficie, y sobre todo, la posibilidad de una recolección totalmente mecanizada, unido a la dificultad de obtener mano de obra para el resto de modelos ha propiciado una notable expansión de este sistema de cultivo en España y otros países olivareros en los últimos años. Los datos de España indican que una proporción cada vez más importante de las nuevas plantaciones se diseñan bajo este sistema de cultivo. Así, en Andalucía, a partir de 2010, un 32 % de las nuevas plantaciones se hacían en sistemas intensivos con hasta 800 olivos/ hectárea y un 26% con densidades aún mayores (CAPADR, 2025). Todo parece indicar que estos sistemas serán cada vez más predominantes e irán reduciendo el peso del olivar tradicional, que actualmente supera el 70% de la superficie de olivar español, con más de 1,8 millones de hectáreas. Figure 1 – Plantación de olivar en seto de alta densidad

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